Vídeo del cambio de turno.
El 11 de julio se inició el turno 45º de la iniciativa Ez irentsi-No tragamos. Asier, un joven estudiante universitario cogió el cuerno que sirve de testigo de manos de Juanbi y asumió también la reivindicación de la lucha minera, desarrollando en torno a ella su ayuno solidario de 48 horas. De hecho, el cambio de turno se hizo en el marco de una concentración de solidaridad con los mineros celebrada en el Arriaga de Bilbao. Asier ha expresado su solidaridad en el siguiente texto:
Se habla de carbón, se habla de trabajo, se habla de salarios… se habla de hambre.
No es la marcha negra una marcha de mineros, como no es una lucha por simple dinero. Lo mismo que gritan sus negros pulmones gotea de las negras manos del mecánico, como negras son quemaduras del herrero o del panadero. Amoratadas casi hasta la negrura son las manos del pescador que ve como curtidas son sus manos, igual que el labrador, agricultor o jornalero. Sus sudores son enjuagados por unas callosas manos como las de la costurera, el carpintero, electricista o fontanero… pero de esto no saben quienes solo tienen callos en los bolsillos, como el banquero. De rentabilidades maltraídas hablan los que negra tienen tanto la lengua como el alma y quienes negro ven su futuro la marcha negra, les esperanza.
No fue el duro carbón, ni el frío metal, ni siquiera el dinero sino la curtida piel de las manos de quien trabaja, las que levantaron pueblos y engrasaron la maquinaria de un mal llamado país que ríe, corbata al cuello, las gracias de quien no derramó una gota de sudor por nadie, y que hoy, exprime el futuro de todos. No fueron los sudores de los que con camisola roja se sienten patrios, ni aquellos que los idolatran quienes produjeron pan, pero ellos nos roban el de nuestra casa. Pico y pala les daría alguno, nosotros no. Picador y palero sentiros orgullosos del trabajo, de vuestras manos poderosas y no reneguéis de ellas para castigar a quien no merece honra ni tributo.
Hoy los mineros marchan por todos aquellos que comparten la misma piel. Una piel curtida, endurecida, labrada… sabia. Porque el pan que nos alimenta huele a la piel de la mano del panadero, el pescado refleja el sudor del pescador y la guarnición que le acompaña sabe a la piel de quien labra las tierras. Porque si estás leyendo esto sabes que hubo un leñador que taló un árbol y un impresor que le dio forma. Porque sabes que quien no porta más callos que en el índice y el pulgar de contar billetes no moverá mas dedos por ti.
No es el negro hollín de sus cascos, ni la negra tinta que mi pluma deja en los dedos, no es tu herramienta en definitiva lo que importa. Son nuestras manos las que dieron forma al mundo que hoy tenemos, son nuestras manos las que moldearán nuestro futuro. No es cuestión de gusto o elección que dejemos a quien nunca fue artesano de nada amasar el porvenir del resto, es que nuestras manos y nuestra piel no se lo van a permitir.
La tierra es de quien la trabaja y el futuro de las manos que lo construyen.
