Ante la lamentable desfachatez y el abuso sistemático, indigno y criminal, sentimos naúseas, al mismo tiempo que hambre de dignidad y de un poco de decencia. Sentimos náuseas ante el cinismo galopante. Sentimos hambre de decencia y dignidad, porque las echamos de menos. No nos resignamos ante lo que cada uno “tiene que tragar”, forzado por las circunstancias = naúsea, al tiempo que manifestamos nuestra exigencia de decencia=hambre.
Proponemos decir, claramente y desde cada persona, que ¡NO TRAGAMOS!!! Ante la insaciabilidad y la voracidad que nos amenaza, ante la máquina de depredación cada vez más desbocada, decimos “¡NO TRAGO!!, ¡BASTA YA, SOIS UNOS TRAMPOSOS!!” Juntos, proclamamos nuestra negativa a tragar. Evidentemente, somos muy pequeños y nuestra influencia es casi imperceptible, pero, a pesar de todo, decimos, “¡QUE NO TRAGO!!!”, y se lo hacemos saber a quien tenemos al lado y además os invitamos a todos a participar. Por supuesto, todo esto se hace mucho mejor cuando otras personas se turnan con nosotros, de forma que siempre haya alguien que diga “NO TRAGO!!”.
Como los niños, “DECIMOS QUE NO”, para expresar que estamos hartos y dejamos de comer. Nos hacemos un bien a nosotros mismos. Y, además, eso que dejamos de comer va para quien tiene mayor necesidad. Dejamos de comer para llamar la atención y expresar nuestro hartazgo.
Al mismo tiempo que todo esto, también hay un deseo de alejarse de los modos habituales de activismo y protesta. Queremos alejarnos de un camino que nos lleva a la desilusión y a la desesperación. Por ello, hemos decidido actuar desde una PERSPECTIVA TESTIMONIAL Y SIMBÓLICA, que nos llame a la REFLEXIÓN. Sentimos la necesidad de trabajar así la CONCIENCIA, para empezar, en primer lugar, ayudándonos a nosotros mismos.









